No es que tu hijo tenga hiperactividad. Es que nosotros somos hipoactivos.

MagMagnifico reflejos de la realidad

Julián Bozzo. Mundo Aladuría

Tres mujeres de 45 años sentadas en un plaza hablando, manejando sus teléfonos y comiendo snacks de una bolsa, atienden a sus conversaciones mientras 4 niños (hijos de las mismas) juegan en un parque de Madrid.

Los niños dan vueltas, saltan, gritan, ríen, se distraen y muestran su revoltosidad sin freno. Una de las madre empieza a llamar la atención de su hijo desde la distancia: “¡-Pablito- deja de molestar y ven a jugar aquí!”. Pablito sigue su ritmo y no hay quien le pare; está jugando a tirar piedras, remover arena y juntar palitos en un esquina. “¡No para!”, dice la madre, “Se pasa todo el día revoltoso y no hay quien le haga detenerse. En la escuela me han dicho que es hiperactivo”.

No sé quién habrá dicho que ese niño era hiperactivo, pero ya les digo yo que no tenía tal síndrome. Cuando estaba de prácticas en un hospital psiquiátrico…

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